Enfermedades Raras - Porfirias
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Enfermedades Raras - Porfirias

Coproporfiria hereditaria

La coproporfiria hereditaria (CPH) es una forma de porfiria hepática aguda causada por una deficiencia de la enzima coproporfirinógeno oxidasa (CPO) que se caracteriza por la aparición de crisis neuroviscerales y, con menos frecuencia, por la presencia de lesiones cutáneas. Afecta con preferencia a mujeres y se manifiesta después de la pubertad.

Descripción clínica y etiología

La deficiencia enzimática que conduce a una acumulación de porfirinas y sus precursores en el hígado (ácido delta-aminolevulínico, ALA y porfobilinógeno, PBG) está causada por mutaciones en el gen CPOX que codifica la CPO (3q12), cuya transmisión es de rasgo autosómico dominante. Las crisis neuroviscerales suelen persistir varias semanas y el síntoma predominante es el dolor abdominal intenso que suele asociarse a lumbalgia y a náuseas, vómitos y estreñimiento. Los síntomas neurológicos pueden incluir mialgias, paresias, parálisis flácidas ascendentes de las extremidades o crisis epilépticas, y los síntomas psicológicos son variables. Durante las crisis son frecuentes la hiponatremia y la taquicardia. En algunos casos, los pacientes presentan lesiones cutáneas por fotosensibilidad, con ampollas que producen dolor y cambios pigmentarios en áreas fotoexpuestas.

Métodos de Diagnóstico

Se deben solicitar las porfirinas totales en orina, heces y plasma, y las porfirinas eritrocitarias. El diagnóstico se basa en la evidencia de concentraciones elevadas de ALA, PBG y de uroporfirinas y coproporfirinas en la orina, y el estudio de sus fracciones orientará el subtipo. El diagnóstico se confirma por estudio genético de mutaciones en la CPOX.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial debe incluir la porfiria aguda intermitente y, en particular, la porfiria variegata. Durante la crisis se incrementan las coproporfirinas, con predominio de la coproporfirina III en la HCP, y de la coproporfirina III y la protoporfirina IX en la porfiria variegata, mientras que permanecen normales o casi normales en la porfiria aguda intermitente.

Tratamiento

Las crisis requieren tratamiento urgente con inyección de hemina humana y perfusión de carbohidratos. El dolor se alivia con administración de opioides. El tratamiento incluye la supresión de los factores desencadenantes, los vómitos y la ansiedad. Para prevenir las crisis se deben evitar los factores exacerbantes como los fármacos.

Pronóstico

Con un diagnóstico precoz y el tratamiento temprano, las crisis de porfiria rara vez son mortales. La enfermedad no suele ser progresiva si se suprimen los factores desencadenantes. Las crisis agudas son más infrecuentes que en los casos de porfiria aguda intermitente.

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